viernes, 11 de mayo de 2007

ZAPATERO A TUS ZAPATOS


Una vez alguien me dijo que lo importante de ir bien vestido es llevar los zapatos limpios.
Yo me reí, porque soy de esas que nunca se acuerdan de mirar si sus zapatos brillan o llevan los restos de ese serrín pastoso que echan en el suelo de algunas fiestas.
Pero desde ese día, no puedo evitar mirar mis pies cuando me pongo frente al espejo cada mañana para ir al trabajo. Y pienso... ¿Llevo los zapatos de alguien bien vestido?
Mis zapatos me han hecho pensar mucho.
Y es que me he dado cuenta de los zapatos, esos a los que yo siempre he relegado al último momento, son más importantes de lo que yo creía.
Porque sin casi darme cuenta, me definen como persona: dirán mucho a los demás de lo que soy yo misma, serán para muchos parte de mi carta de presentación... Uf!
Pero es que además van a condicionar, tanto la actividad que realize como mi estado de ánimo el resto del día. Porque a nadie se lo ocurriría ir a firmar un buen acuerdo con traje y deportivas... se sentiría inseguro y fuera de lugar, como si todas las miradas fueran a centrarse en sus pies, nerviosos y escondidos debajo de la silla... Ni que decir tiene si se te ocurre ir al campo con tacones; te sientes torpe, insegura y cada vez de más mala leche ...
Asi que... decidido. Desde hoy voy a dar a mis zapatos el lugar que se merecen. Voy a sentirme una con mis zapatos, para ser siempre dueña de mis emociones.
Asi que ... zapatero a tus zapatos... que hoy me quiero calzar los de la "complicidad".
Sí. Esos que me hagan sentirme tan, tan a gusto, que deje de pensar a cada momento que me molestan los juanetes para poder estar atenta a lo que necesiten aquellos que están a mi alrededor. Que me permitan siempre caminar al lado de la gente.
Han de ser sencillos y discretos, nada de colores chillones ni adornos superfluos, porque su misión ha de ser la de pasar desapercibidos. Hacer sin que se note, sin que se publique en los diarios. Ese hacer que se valora por la huella que deja en el camino, no por el escándalo de sus pasos.
Si, esos son los zapatos que hoy quiero calzar en mis pies porque yo siempre he creído aquello que una vez me dijeron cuando era pequeña: no puedo cambiar el mundo, pero sí puedo hacer un poco más feliz aquella baldosa por la que piso.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Efectivamente, unos zapatos dicen casi todo acerca de una persona. Yo tengo que reaccionar en apenas unos segundos cuando conozco a alguien, porque mi vida va en ello y los zapatos, junto con la forma en la que estrecha la mano, son cuestiones definitivas, en quince segundos tienes definidos los rasgos básicos del estado anímico del sujeto, lo que es de gran ayuda en determiadas situaciones. Ya te digo, yo dependo prácticamente de indicios como esos para ganarme la vida.

Ahora bien, cambiar de zapatos no es lo único que se puede hacer para mejorar. Yo soy de los que piensa que no mejoras cambiando de zapatos, sino que cambias de zapatos porque estás mejorando. Un día de stos dedicaré una buena parrafada a los colores, la música, la ropa, los zapatos y... los estados de ánimo. Todo tiene mucho que ver.

Besos

Yoko

Suza dijo...

Tu último post me recuerda a un video que hice en la carrera, de guión de mi autoría, en el que una chica en la uni fracasaba estrepitosamente en sus intentos por socializar con sus compañeros. Se cambiaba constantemente de zapatos (había muchas tomas de sus pies caminando, probándose un zapato y otro -en esa época me dio mucho por hacer tomas de pies. No sé qué me dio por esa fijación-)e incluso les llevaba un regalo, la bola de interesados lo abrían y luego la abandonaban ahí. Ella, desesperada, en el baño de la uni, tiraba sus zapatos a la basura y salía descalza.

Entonces todos le echaban piropos y se "volvían sus amigos"...

En fin. Supongo que es una analogía de lo que ocurre cuando te desprendes de los cánones sociales, los mandas a tomar por saco y te dedicas a estar cómoda contigo misma. Analogía que no había descubierto hasta ahora que escribo esto. =/

Un saludo!

EL REINO DE ELAM dijo...

¿Alguien conoce donde venden los zapatos de "la espera"? Hoy tengo que comprarme unos, y no se donde encontrarlos.

Pero no los del que espera una buena noticia, sino del que espera que lo que le vayan a decir no signifique nada malo.

Y a la vez tengo que comprarme unos que signifiquen fortaleza, porque si los médicos nos confirman lo peor, nos van a hacer mucha falta.

Suza dijo...

Pues para eso yo creo que lo mejor son esos zapatos que tienes de muchos años, que son tan cómodos que ni siquiera notas que los llevas puestos.

También esos zapatos con los que sabes que las cosas suceden por algo y que nadie lleva una carga con la que no puede.

Por último, están esos otros zapatos que te iluminan y te dicen que todo va a estar bien, te hacen sonreír y te recuerdan que hay gente que te lee y te presta atención.

EL REINO DE ELAM dijo...

A veces los mejores zapatos son los de esos que caminan a tu lado, o incluso delante, dejando sus huellas en el camino para hacer el tuyo más llevadero.

Gracias a todos ellos.