Uno nunca encuentra el momento adecuado para hacer frente a su vida. Sentarse delante del espejo y comprobar que los años han ido pasando y no has hecho nada (o casi nada ) de lo que ingenuamente te prometiste cuando tenías 15 ó 20 años.
Pero a veces la vida te guarda sorpresas detrás de cualquier esquina, y entonces ya no tienes tiempo para sentarte delante del espejo. No. Alguien te lo pone delante, a la fuerza, y aunque tú no quieras mirar... ves pasar por su reflejo un montón de escenas de tu vida. Unas mejores, otras peores... Unas que te harán reír, otras que te harán llorar... Pero al fin y al cabo... Son tu vida, lo que tú has vivido hasta ahora y lo que te queda por vivir.
A mi me han pillado esta vez por sorpresa detrás de una esquina. Y digo esta vez, porque ya he pasado por esto anteriormente, pero tuve tiempo para enfrentarme a ello. Esta vez, estaba desprevenida, y aún no he tenido casi tiempo de reaccionar.
Empezaré por el principio.
Para los que habéis visitado mi blog (gracias antes de nada), habréis observado que he estado algún tiempo sin escribir nada nuevo. Y mis participaciones en el blog del amigo Yoko también han sido escasas. Como sabéis, mi madre estaba malita, y tuvo que estar ingresada algunas semanas. Todo salió muy bien y hace 3 semanas por fin le dieron el alta, y aunque para mí era todo un cambio de vida lo que se me venía encima, me puse muy contenta de saber que todo había salido a la perfección. Una pequeña obstrucción intestinal que se había solucionado cortando unos cuantos cms de su viejo intestino.
Pero mi madre se está haciendo mayor y sólo me tiene a mí. No tengo hermanos, fui hija única porque mi padre se puso enfermo a los 4 años de casarse y muríó cuando yo tenía 14, así que apenas les dió tiempo a encargarme algún hermanito. Así que ahora la cuestión es que yo no quería que mamá siguiese viviendo sóla porque ya los años no pasan en balde para nadie, así que hablé con mi marido y le planteé la situación.
Lo entendió y me apoyó desde el primer momento, así que decidimos reorganizarnos en casa para prepararle un cuarto a mi madre en el piso de abajo.
Pero ni siquiera nos dió tiempo a comprar los muebles.
Hoy hace una semana que su corazón decidió que estaba cansado de luchar. Que 30 años sin su Alberto ya se hacían muy duros de llevar. Y ha decidido correr a su lado.
Se ha ido. Y me ha pillado tan de improviso que ni siquiera me dió tiempo a decirle cuanto la quería. Sé que lo sabe, sé que siempre lo ha sabido, porque siempre he sido una buena hija y una buena persona... incluso cuando en esas locuras de juventud una se enamoraba de quien no debía... pero ella supo comprenderlo todo.
Pero me hubiera gustado poder dicírselo.
Así que supongo que esta es mi manera de hacerlo llegar cuanto la quiero y cómo la voy a echar de menos.
Y supongo también que compartirlo con vosotros es mi manera de sentirme menos presión de mi corazón.
jueves, 5 de julio de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
4 comentarios:
Ah, mamá y no te preocupes que no voy a discutir con la tía Carmen. No pudo venir a despedirse de tí porque su "Charlot Marie" no le dejó levantarse de la cama. (Heredó la misma enfermedad que se llevó a mi padre, pero ella prefiere hacerse la pija).Pero supongo que en el fondo sabe que no llamarme por mi nombre es su forma de hacerse la dura por no reconocer que la SALUD ES LO PRIMERO
Siento mucho lo de tu madre y lo mal que lo has pasado. Yo aprendí a decir lo que siento desde niña. Perdí a mi padre a los 5 años y, aunque nunca me quedó el sentimiento de que se fuera sin que supiera cuánto lo quería (era mi adoración en aquél momento. No había ninguna duda de eso), aprendí a mantener mis ímpetus de cariño tranquilos, diciendo a la gente lo que siento por ella (sobre todo si es algo bueno. Cuando es algo negativo prefiero callar. Je je). A mi marido se lo digo todos los días. No vaya a ser que camino al trabajo...
O que al despertar...
Lo que estás pasando es un proceso natural de la vida que todos tenemos que pasar y lo estás pasando de manera natural (lo más feo es cuando se van los hijos antes)... Tiempo al tiempo. Ya encontrarás maneras de decirle a tu madre todo lo que no pudiste decirle. Un besito.
Ánimo Nahhunte, que una madre o un padre siempre saben lo que se les quiere, aunque creamos que no se lo hemos dicho con suficiente claridad. Mis hijos hace años que no me dicen que me quieren, pero no hace ninguna falta.
Un besote
Yoko
Hola, Yoko me recomendó visitar tu blog pq según él nos parecemos en muchas cosas. Eché un vistazo por aki hace uns dias y sí q encontré algunos parecidos "razonables" pero lo que he leído hoy me ha dejado de piedra.
Así q mucho ánimo y a luchar q el tiempo lo cura todo.
(Por cierto soy Hola en el blog de Yoko y su prima en la vida real, para tí Marga)
Publicar un comentario